fbpx

Lo que nos faltaba: ingleses con magia

Decía Oscar Wilde que “la novela que no merece una segunda lectura tampoco merecía la primera” y, en mi modesta opinión, tenía toda la razón. Hay además muchos motivos para releer una novela: que resulta entretenida, que haga un uso original o brillante del lenguaje, por lo que te pueda enseñar sobre cómo se cuenta una historia o se crea un trasfondo, porque te haga reflexionar “sobre la vida, el universo y todo lo demás” y luego está “Jonathan Strange y el señor Norrell” que merece lectura y relecturas por todos esos motivos y varios más.
En primer lugar se trata de una combinación sorprendentemente efectiva de fantasía e historia contemporánea, algo a primera vista complicado, cierto que hay novelas históricas sobre la edad media o sobre la antigüedad donde la magia puede tener un papel determinante o aparecer en momentos puntuales (por ejemplo algunas de las de Christian Jacq) sin embargo, no nos resulta difícil relacionar la magia con la historia medieval o el Antiguo Egipto algo que, por el contrario, no se puede decir de la Europa Napoleónica, para que mentirnos, es un ataque directo a la línea de flotación de mi suspensión de la incredulidad, además reconozco que no me resultaba demasiado atrayente una historia que hablase sobre ingleses con magia poderosa (ya tienen el ego bastante crecido).
Sin embargo, Susanna Clarke logra hacerlo de manera magistral hasta el punto de que durante la mayoría de la novela eres capaz de creer que el Rey Cuervo existió o que, por lo menos, los ingleses creían que existió, es decir, logra una suspensión de la incredulidad que no está al alcance de la mayoría de escritores, especialmente si tenemos en cuenta que la obra se enmarca en acontecimientos históricos relativamente recientes. En buena medida esto lo logra gracias al establecimiento de un sólido metarrelato a través de las notas a pie de página que hacen referencia a supuestos libros y magos del pasado que dotan de gran verosimilitud a la información que manejan los personajes y las decisiones que toman. Aunque pueda parecer extraño, e incluso directamente contradictorio, pues se trata de una novela ambientada en nuestro mundo hace apenas dos siglos, es uno de los ejercicios de worldbuilding más notables que he encontrado.
Pero no sólo eso, destaca también por lo cuidado del lenguaje (maravilloso trabajo de la traductora, Ana María de la Fuente, por cierto) por la solidez de la trama, interesante, entretenida, emocionante y con numerosos giros argumentales que, siendo sorprendentes, son, al mismo tiempo, completamente lógicos, así como por unos personajes bien construidos, con una personalidad bien definida y un comportamiento coherente, de manera que no resultan perfectos pero sí muy reales…
Y, sobre todo, una más que saludable cantidad de ironía, dirigida sobre todo contra los tópicos sobre los ingleses establecidos por la propia literatura de la época, auténticos pullazos, contra los gentlemen y los hacendados rurales, contra su clasismo, su desprecio por los extranjeros y su visión del resto de países como zonas miserables y sin civilizar.
En resumen, una novela bien escrita, interesante, emocionante y divertida, capaz de convencerte de que los ingleses usaron la magia contra Napoleón, pero no mucha porque no hubiese sido propio de auténticos caballeros.

Leave A Reply

info@estudiario.es Copyright ® 2019- Estudiario.es - Todos los derechos reservados.