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Universos paralelos y bolas del tamaño de planetas

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Aunque ya han pasado décadas desde que Goku se las viera con Bu poniendo punto final a la última saga del manga Dragon Ball la influencia de la obra no ha decrecido ni un ápice, no hay prácticamente niño en todo el mundo que no conozca el manga, el animé, los videojuegos o que no tenga o desee algún producto de merchandising de la obra de Akira Toriyama, su estilo es inconfundible y el humor de sus obras también.
No obstante, después de tantos años nadie esperaba que se pudiera continuar con las aventuras de Goku y, sin embargo, así ha sido, en 2015 se decidió lanzar un nuevo anime y posteriormente un manga con dibujo de Toyotaro y guion del propio Toriyama que, de forma no especialmente sorprendente, ha sido un auténtico éxito
Dragon Ball Super, es un manga con un estilo suficientemente parecido al de Toriyama pero con notables diferencias, que en algunos casos no terminan de convencer a los fans, por ejemplo los personajes son más esbeltos y, sin ir más lejos, el dragón que aparece en la portada tiene en los ojos un cierto aire Disney que resulta un poco chocante, eso no significa que el dibujo esté bien, sin embargo, al menos de momento, carece de la fuerza que le imprimía Toriyama.
Por el lado de la trama en cambio hay menos diferencias, en parte porque sigue siendo obra de Toriyama y, en ese sentido, recuerda mucho a la de las sagas publicadas en su momento, aunque tiene elementos originales en cuanto al lore y presenta personajes nuevos (como puede ser la existencia de múltiples universos o los dioses de la destrucción y sus sirvientes/maestros) su estructura y desarrollo es muy similar a las que podíamos encontrar en el manga de hace 30 años sin demasiada innovación en ese sentido. Otro tanto ocurre con el humor que está presente como en la obra original, y al igual que en ella es chabacano por momentos, pero que no tiene demasiado peso, en ese sentido está más cerca de la Saga de Bu que de la de Pilaf.
Es, en definitiva, una obra que habla directamente a los niños que fuimos y esa nostalgia es una arma de doble filo, es cierto que puede hacernos ver como aceptables subproductos mediocres pero también puede hacer que despreciemos buenos productos porque no encajan en el recuerdo que tenemos, porque no nos producen las mismas sensaciones que nos causaron en su momento las obras que marcaron nuestra infancia, muchas veces rechazamos productos con el argumento de que no son como los de nuestra época cuando quienes no somos los mismos somos nosotros, creo que Dragon Ball Super encaja parcialmente en ambas visiones y solo el tiempo y la experiencia personal de cada lector dirá cual prevalece.

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