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Si estos son los buenos…

Si en una reunión de escritores de fantasía quieres provocar una guerra civil únicamente tienes que posicionarte a favor o en contra del mito del héroe, como teoría, como práctica, como herramienta, como explicación… en cuestión de segundos tendrás dos bandos diferenciados (o más, los escritores de fantasía somos muy nuestros) a punto de llegar a las manos tras lo cual podrás alejarte tranquilamente (o haciendo la croqueta) que estaremos muy ocupados tratando de demostrar que, en lo que a la teoría de Campbell se refiere, nuestra postura es la única valida, o de esquivar los objetos arrojadizos, que todo puede ser.
Unos creen que el mito del héroe es la única forma práctica de construir una historia, otros que debe ser arrumbado al desván de la historia y luego está Joe Abercrombie que en “La voz de las espadas” primer volumen de la saga “La primera Ley” sigue fielmente los pasos del viaje pero reinterpretándolos completamente, dándoles la vuelta como si fuesen calcetines, una interpretación que no es plenamente visible hasta más adelante en la saga pero que se comienza a advertir desde el mismo inicio de la novela.
Abercrombie presenta un mundo complejo, pero sobre todo duro y cruel y lo hace a través de unos protagonistas inteligentemente elegidos: Glokta, el cínico y cruel inquisidor, otrora un orgulloso guerrero de la nobleza que fue capturado y torturado por el enemigo dejándole unas terribles secuelas físicas y psicológicas que arrastrará toda la vida. Logen Nuevededos “el sanguinario” un bárbaro del norte, con sus propios problemas mentales, que tras perder a todos sus amigos a manos de unas bestias recibe de los espíritus la misión de acudir en busca de un poderoso mago (ya digo que Abercrombie se ciñe al esquema del viaje del héroe, es su forma de transformarlo) y Jezal dan Luthar un joven noble de la Unión, lo que viene a ser un pisaverde, cuyo única ambición es ganar un certamen de esgrima (porque es lo que se espera de él) y desplumar a sus amigos jugando a las cartas, o Bayaz, el primero de los magos, un individuo que a veces parece (o queremos que parezca) Gandalf pero que tiene la dureza del pedernal.
Como no podía ser de otra manera, el mundo que conocen estos personajes está bajo la amenaza de un poder exterior el terrible Imperio Gurko, liderado por un oscuro poder que amenaza la propia existencia de la Unión, así como de problemas cuyo origen está en una lucha ocurrida en una época prácticamente mítica todo lo cual podría ser la base de una novela de fantasía clásica, pero que en manos de Abercrombie es sencillamente revolucionaria, precisamente porque se apoya y trasciende todos los pilares del género.
El autor logra construir una novela oscura, sangrienta y cruel. Una historia emocionante, por momentos divertida, compleja y extremadamente entretenida. Una propuesta radical, que no será del agrado de todos, pero que, si te gusta, te encantará. No hay lugar para el término medio. Yo, sinceramente, la recomiendo.

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