fbpx

No salgas a la calle sin tu toalla

Seguro que estás pensando que es lo que te faltaba, como si no fuesen suficientes la mascarilla y los guantes ahora este trastornado quiere que vaya por la calle con una toalla. Pero créeme, una toalla es uno de los objetos más útiles que puede poseer un autoestopista galáctico, y no lo digo yo, lo dice Douglas Adams y en su honor, hoy, 25 de mayo, es el día de la toalla.
No, no me he vuelto loco, al menos no más de lo que ya estaba, realmente hoy es el “día de la toalla”, para los fans de Adams, por si eso no es suficiente, es el “Día del orgullo friki” (porque tal día como hoy en 1977 se estrenó “La guerra de las galaxias”, la primera, ya sabéis el episodio IV) también conocido como “día del orgullo Geek” o para los fans de Terry Pratchett “el glorioso 25 de mayo” (por “Ronda de Noche”), es lo que hay, los frikis somos individualistas gregarios, es mejor no tratar de entendernos. Pero nos hacemos querer.
Pero centrémonos en las toallas y sus innumerables usos y utilidades, o más concretamente en “Guía del autoestopista galáctico” la gran novela de Douglas Adams y primero de cinco libros que componían una trilogía en cuatro volúmenes.
Una novela de ciencia ficción que tiene como fundamento un sentido del humor aparentemente absurdo pero que se basa, en muchas ocasiones, en llevar la lógica hasta el extremo, logrando un texto repleto de ironía que compatibiliza con reflexiones sobre “la vida, el universo y todo lo demás”, que desmitifica totalmente al ser humano, y a nuestro pobre planeta, apartándonos de un empujón no ya del centro de universo, sino de la historia en general, convirtiéndonos en una especie inofensiva en un planeta irrelevante que puede ser demolido para construir una ruta directa hiperespacial.
No es fácil construir una novela marcadamente humorística a partir del principio de la aniquilación de nuestro planeta y la extinción de nuestra especie y, sin embargo, Adams lo logra mientras nos introduce en un universo complejo y absurdo en el que hay una raza que construye planetas por encargo, y cuyo éxito les llevó a una terrible crisis económica que aún perdura, o donde la existencia de viajes en el tiempo tiene como consecuencia la apertura de un restaurante donde además de cenar puedes asistir al espectáculo del fin del universo, o donde la autoconsciencia de un robot tiene como resultado que esté siempre profundamente deprimido.
Una novela, como digo, extremadamente lógica y deliciosamente absurda que no sólo entretiene y hace reír, sino que hace que cambie tu forma de ver el mundo. Y descubrir la importancia de las toallas, por supuesto.

Leave A Reply

info@estudiario.es Copyright ® 2019- Estudiario.es - Todos los derechos reservados.