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Lo que hay que hacer para tener una vida tranquila

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¿Qué harías si tuvieses a tu alcance un poder absoluto? ¿Si, tras luchar a muerte para conseguir ese poder, pudieses dar forma al mundo para los próximos quinientos años? Probablemente a todos se nos ocurra alguna idea al respecto desde acabar con las guerras o el hambre en el mundo, a salvar el medio ambiente, ya sea en general o solo a las focas, o a las ballenas, o… lo que es seguro es que ninguno de nosotros, o casi ninguno, daríamos la respuesta de Yoh Asakura que quiere convertirse en el ser más poderoso del mundo, en el “Rey de los Shamanes” para “llevar una vida tranquila”.
Un auténtico homenaje a la vagancia, vamos, y un poco contradictorio a primera vista, porque para lograrlo tiene que entrenar a destajo, renunciar a los placeres de la vida y luchar a muerte contra individuos que quieren ese mismo poder por razones menos inocuas (sobre si son más o menos egoístas se podría debatir mucho, yo, desde luego, no sé cómo de generosa se puede considerar la idea del bueno de Yoh). Es, literalmente, una oportunidad única en la vida ya que el torneo de shamanes, el Shaman Fight, solo tiene lugar una vez cada quinientos años, así que, todo vale con tal de ganar.
Obviamente nos encontramos ante un manga con una historia totalmente clásica, un adolescente de buen corazón, de enormes capacidades, que tiene que enfrentarse a enemigos mucho más poderosos para alcanzar el poder supremo y salvar al mundo, por ese lado no hay nada demasiado sorprendente, Yoh es noble, bondadoso, se preocupa por la gente, incluso los enemigos, y, a muchos de ellos, consigue convertirlos en amigos tras el combate. La virtud de la obra de Hiroyuki Takei reside en que los personajes son carismáticos y bastante sólidos en cuanto a sus acciones y motivaciones, son enternecedores y divertidos y, por ello, resulta muy fácil empatizar con ellos. Yoh, Manta, Horo Horo, Ren, Ryu, … están dotados de vida y personalidad, son el tipo de personajes que, cuando acabas la lectura, te das cuenta de que se han convertido en viejos amigos.
Respecto del dibujo, se nota en los primeros capítulos cierta simplicidad, casi amateur, sin embargo, con el paso de las páginas el estilo mejora logrando una calidad muy notable, si bien eso ocurría, fundamentalmente, en la primera edición que quedó incompleta, en la que está actualmente a la venta se han pulido muchos “fallos” y el dibujo tiene, desde el principio, mayor calidad y homogeneidad, no obstante, también hay que señalar que el diseño de los personajes fue claro y correcto desde el principio y que, desde los primeros combates ya se aprecia la maestría del autor logrando unas escenas dramáticas que, al mismo tiempo, permiten acceder a toda la información, un logro no menor. Sin ninguna duda, un manga para disfrutar.

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