fbpx

La maravillosa lógica del absurdo

Probablemente no lo recuerden, es una más de las definiciones que se repiten durante los estudios, ya sea en el colegio o en el instituto, aunque no es de las importantes, de las que tienes que usar una y otra vez, o siquiera año tras año, simplemente es un apunte breve en la literatura de principios del XX cuando toca pasar, casi de puntillas por la obra de Ramón Gómez de la Serna: Humorismo + metáfora = greguería.
Esta definición me ha estado rondando por la cabeza desde que empecé la lectura de “Los años extraordinarios” la maravillosa novela de Rodrigo Cortés, y realmente es una asociación de ideas inevitable, porque si hay algo claro en esa obra es la influencia del humorismo de Gómez de la Serna, de obras como “El caballero del hongo gris”, una delicada combinación de conceptos increíblemente inteligentes y sorprendentes adornados por metáforas delicadas y clarividentes.
Sin embargo, el humorismo es solo una parte de la obra, si queremos definirla, además de ingeniosa o divertida, debemos señalar que es épica, cínica, dramática, sentimental, imaginativa, y más. Es una obra compleja como el ser humano, o como la vida, que puede hacerte reír con un comentario cáustico tras una catástrofe o provocarte congoja por el destino de un personaje al que has conocido cinco páginas antes, que puede pasar de la comedia a la tragedia en un instante, de forma orgánica, natural, como en la vida real.
Una novela en la que nunca sabes lo que va a ocurrir, donde la sorpresa es permanente agudizada por la combinación de hechos y lugares reales con acontecimientos y ubicaciones ficticios, como esa Salamanca a la que de pronto llega el mar, para disgusto de los de Valladolid.
Es, sin duda alguna, una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo no sólo por su ingenio sino porque esta escrita con un dominio del lenguaje exquisito, cada palabra ocupa su lugar preciso y cuando avanzas por la página ves como las oraciones se van entrelazando conformando una estructura estable a la par que grácil como las bóvedas de crucería de las catedrales, como si en lugar de pesadas piedras, de banales palabras, en realidad estuviese dando forma al aire, a la luz, al sonido, al mismo pensamiento.
Es, sin duda, una obra maravillosa, tan extraordinaria y compleja que resulta difícil explicarla, resumirla, intentar que encaje en una reseña, con ella me ocurre como a Gómez de la Serna con el humorismo, que definirla es “como tratar de clavar una mariposa con un poste de telégrafos”.

Leave A Reply

info@estudiario.es Copyright ® 2019- Estudiario.es - Todos los derechos reservados.