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La Cantabria por conocer: Peña Amaya

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Aunque a muchos les sorprenda dentro de “La Cantabria por conocer” nos vamos a desplazar hoy hasta Peña Amaya, en Burgos, muy cerca de Aguilar de Campoo, es más desde la propia autovía se puede visualizar la peña de la que hablamos.

Pese a ser territorio burgales, históricamente esta zona era Cantabria, tanto que Peña Amaya fue la capital de los cántabros. De entrada, su etimología significa “ciudad madre” es decir “capital” lo que nos hace ver la importancia que tuvo en el pasado. Durante la Edad de Hierro y durante la época romana fue un poblado cántabro que llego a ser la capital del aguerrido pueblo que intento plantar cara al Imperio Romano. Aunque el castro conoce su primera ocupación de forma estable durante la Edad de Bronce.

La ciudad fue perdida por los cántabros, aunque no hay evidencias de asalto ni asedio, y cayó en manos de los Romanos, según señalan los historiadores muy probablemente en manos de la Legio IV Macedónica. Tras el paso del ejercito romano –que se fue en el año 39 D.C la ciudad continuó habitada desde el siglo I hasta el V. La aldea en si no desaparece hasta mediados del siglo XIV y el castillo visigodo perdura aún más tiempo.

Tras el esplendor cántabro y romano, Amaya se reinventa y juega un papel protagonista en la época visigoda. En el año 574 Leovigildo consigue tomar Amaya que según la óptica de los visigodos se encontraba en manos de usurpadores. Amaya se convierte en la capital de Ducado de Cantabria, quien tenía una sede episcopal durante los siglos VII y VIII. Ya en 712 la ciudad es conquistada por los musulmanes, debido a ello Pedro, duque de Cantabria, tiene que abandonar la ciudad y refugiarse en la Cordillera donde comienza a organizar la resistencia junto con Pelayo. En el Siglo VIII Alfonso I reconquista Amaya. Poco antes del 935 el Conde Nuño Fernández traslada el obispado de Amaya al condado de Muñó, este acontecimiento supone el declive de Amaya hasta que es despoblada en el siglo XIV.

Mapa del Ducado de Cantabria

Para conocer este lugar fantástico y tan importante en la historia de Cantabria lo mejor es hacerlo mediante una ruta senderista. La ruta se inicia en la actual localidad burgalesa de Amaya. Desde allí y por las calles del pueblo que homenajea a la histórica ciudad se comienza a ascender por una cómoda pista hasta el aparcamiento de Peña Amaya. Aquí ya se comienza el camino por una pequeña senda. Tras una corta, pero pindia cuesta se puede ver la Peña del Castillo, lugar donde se ubica el castillo medieval del que apenas quedan restos. Tras él podemos ver la Peña Amaya.

En la bifurcación debemos tomar la senda de la derecha, para poder caminar por las calles del antiguo castro cántabro. Después comenzamos a bordear la falda de la Peña El Castillo para terminar con la ascensión a la Peña, dónde contaremos con unas vistas espectaculares. Cerca del “alto” podemos observas las cabañas en las que se refugiaban los pastores. El regreso al punto de partida se realiza por el borde norte, en el vértice comenzaremos el descenso hacia Villamarín de Villadiego. De nuevo volveremos a bordear la Peña El Castillo, y allí podremos contemplar los restos del muro de la antigua muralla del castillo. Poco después podremos ver de nuevo el yacimiento arqueológico del castro de Amaya, para terminar, regresando a la Amaya actual.

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