fbpx

Estos shinigamis no tienen tiempo ni para comer manzanas

0

Todas las mitologías son confusas, la única ventaja de la que consideras propia es que, como la tienes interiorizada, lo disimula mejor, pero cuando se trata de mitologías de tierras lejanas, especialmente de tierras con tradición aislacionista pero que al mismo tiempo han llevado a cabo un proceso de sincretismo con base en las religiones vecinas, lo de confuso se le queda corto.
Y esa confusión se acrecienta si la base de la información que manejas no es de índole religiosa sino la cultura popular, vamos, que si entender la cultura religiosa japonesa no es fácil si lo intentas hacer a través de mangas y animes vas a acabar más perdido que el barco del arroz.
En serio, yo tenía bastante claro lo que eran los shinigamis gracias a “Death note” seres, como Ryuk, de apariencia estrafalaria y un poco desagradable que acaban con la vida de las personas cuando llega su hora y entonces llega Tite Kubo con “Bleach” y los convierte en los encargados de enviar las almas al más allá y acabar con los espíritus malignos, encuadrados además en una organización llamada “La sociedad de almas” y con acceso a instrumentos útiles y en ocasiones ligeramente ridículos. La CONTROL de “Superagente 86” en versión cazafantasmas.
Pero, al margen de mi confusión conceptual, debo admitir que el manga consigue de inmediato que te sumerjas en el mundo creado por Kudo, un mundo complejo sobre el que se nos va facilitando información de forma dosificada, aunque no siempre completamente orgánica, pero en el que ya desde el principio se percibe cierta ironía, un cierto desapego hacia la Sociedad de Almas y todo lo que la rodea, como si el autor quisiera evitar tomárselo en serio.
Un manga con unos personajes arquetípicos, en ese sentido hay poca innovación por parte del autor, pero dotados de personalidad y cierto carisma, el suficiente para que empatices con ellos desde el primer momento. Unos personajes que están dibujados con corrección y eficacia sin alardes puntillistas, tampoco en lo que a los escenarios se refiere, pero con calidad evidente y sobre todo claridad, los personajes son únicos, perfectamente diferenciados y las escenas son eficaces y logran transmitir bien la información, Kubo no es Miura pero cumple con sus objetivos
Logra construir así una historia que combina escenas marcadamente emotivas, no podría ser de otra manera tratándose de historias con fantasmas, con escenas de la vida cotidiana de los personajes más marcadas por la ironía e incluso el absurdo resultando un manga divertido, entretenido y emocionante que, si bien no es especialmente sorprendente en sus giros y en algunos planteamientos, es, sin embargo, muy disfrutable.

Share.

Leave A Reply