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La Tierra dejó de pertenecer a los humanos

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Seguro que piensas “otro que intenta ponerse profundo con lo del Coronavirus” pero no, no hablo de los efectos visibles de que casi la mitad de la población mundial esté ahora mismo en cuarentena (la otra mitad disfrutad mientras podáis) sino de “Ataque a los Titanes” uno de los mangas más conocidos e influyentes de los últimos años.
Hajime Isayama nos introduce en un mundo en el que hace tiempo que la humanidad dejó de ser la especie dominante debido a la aparición de los titanes una especie humanoide de entre 3 y 15 metros de altura cuya principal motivación es devorar humanos. Desde ese momento la humanidad vio reducirse sus cifras desde miles de millones a unos pocos cientos de miles de personas que sobrevivían agrupadas en un conjunto de ciudades amuralladas.
Cuando la historia comienza ésa ha sido la situación durante un siglo y la humanidad se ha adaptado, dentro de la muralla continua una vida relativamente tranquila mientras la gente trata de olvidar (y muchas veces lo consigue) que al otro lado de los altos muros los titanes siguen acechando, esperando el momento en que se abra una brecha para exterminar a los escasos restos de la humanidad.
Cuando la situación cambia (seguro que eso os lo esperabais así que no creo que cuente como spoiler) el manga se convierte en un tapiz en el que Isayama nos muestras las distintas reacciones humanas ante una situación tan desesperada, desde los que están dispuestos a sacrificarse por los demás, los que intentan escaquearse, los que tratan de sacar provecho o los que siguen actuando como si nada pasase, negándose a cambiar la vida que conocen, pero también los distintos tipos de liderazgo, desde los emocionales a los analíticos pasando por los completamente incompetentes.
Todo ello se refleja, también, en el dibujo, que está pensado para enfatizar no sólo los combates sino, sobre todo, ciertas emociones primarias como el terror o el asombro, lo cual encaja perfectamente en un mundo que vive en un estado permanente de estrés postraumático, un mundo tan cerca del quiebre que considera aceptables unas bajas del 20/30 % no ya para vencer sino para vivir un día más.
A lo mejor, no hay tanta diferencia con lo del coronavirus.

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